31 de julio de 2011

0440- EL MUNDO DE LAS NEBULOSAS.

Como su nombre indica el mundo de las nebulosas, es algunas veces casi intangible, oscuro, poco definido. Realmente viene a ser una especie de polvo interestelar, nubes de gas (helio e hidrógeno, principalmente) así como partículas solidas que pueden dar lugar muchas veces al nacimiento de nuevas estrellas. También pueden producirse justamente por el efecto contrario, o sea, que las haya provocado la extinción de viejas estrellas.
La nebulosa creadora de estrellas suele encontrarse en galaxias en espiral y en las irregulares, ya que las elípticas suelen ser cuna de estrellas viejas y tener escaso material de formación estelar.

Algunas veces se denomina nebulosa a lo que realmente son galaxias o cúmulos de estrellas puesto que, hasta la implantación de los importantes telescopios que existen actualmente, cualquier objeto celeste de contorno difuso tenía esta denominación. Ante las enormes distancias que nos separan, alguna de esas galaxias denominadas nebulosas, pueden tener millones de estrellas y tamaño superior al de nuestra Vía Láctea.
La ciencia actual las ha catalogado según la luz que emiten y por lo tanto las diferencia como de Emisión, Reflexión y Oscuras. La definición es clara hasta para aquellos que nada sabemos de astronomía pero a los que nos mueve la curiosidad por lo desconocido.

Las llamadas "nebulosas de emisión" son las que brillan como consecuencia de la intensa radiación ultravioleta de estrellas próximas gigantes y calientes. Esa radiación excita el gas de la nebulosa y hace brillar los diferentes elementos químicos que la componen. El color más visible es el rojo, aunque también son visibles otras líneas de emisión provocadas por el helio, nitrógeno, hierro, etc. Son regiones de formación estelar en las que se albergan multitud de jóvenes estrellas y algunas en proceso de formación. Una de las más famosas es la nebulosa del Águila, llamada popularmente "Los pilares de la creación".
Sin embargo también hay nebulosas de emisión ligadas a planetas extintos, en cuyo caso se denominan supernovas. También son brillantes porque el gas es excitado por la enana caliente en la que se ha convertido la estrella muerta. El resto es el polvo y gases liberados por la titánica explosión que pone fin a la estrella.

Las "nebulosas de reflexión" son aquellas cuyos gases no llegan a excitarse, debido al escaso calor de las estrellas cercanas a ellas, incapaces de emitir la necesaria radiación ultravioleta. Normalmente se trata del gas sobrante de la creación de dichas estrellas y por lo tanto su potencial lumínico es el mismo que el de las estrellas que lo generan. El caso que explica gráficamente este fenómeno es el de la nebulosa que rodea a la estrella Mérope, en el cúmulo de "Las Pléyades".

Las "nebulosas oscuras", como su propio nombre indica, carecen de luz. Aunque su composición puede ser de características parecidas, al no estar reacionadas con ninguna estrella próxima, su presencia puede advertirse por el contraste de un fondo estelar muy denso o nebulosa alejada, en cuyo caso absorbe la luz de los objetos que tiene detrás. La más famosa de estas características es la "Cabeza de caballo", en la constelación de Orión. Gracias a la densidad de nuestra galaxia (Vía Láctea) son muchas las nebulosas oscuras que son visibles desde la Tierra.
Pero, en fin, vamos a dejarlo porque el tema es tan complejo que no acabaríamos nunca...

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